CINCO ASPECTOS ESENCIALES SOBRE EL EVANGELIO

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Imagen de juan116.org

Últimamente, hemos visto un incremento de iglesias, ministerios, publicaciones, y movimientos que se denominan a sí mismos como “centrados en el evangelio.” Yo mismo he sido alcanzado por ellos, y confieso que es una tremenda bendición. Nada más debería ocupar nuestras mentes y esfuerzos, que conocer y aplicar fielmente a nuestras vidas el evangelio de Cristo Jesús, de manera que vivamos rectamente conforme a la verdad de éste (Gá. 2:14).

Con todo, es posible que en algún punto toda esta fiebre evangélica se llegue a convertir en nada más una moda o una manera de pensar. Es posible que en el afán de vivir el evangelio en cada aspecto de nuestra vida, lo lleguemos a desligar de su carácter divino. Por tanto, en este corto artículo quiero que veamos cinco aspectos muy importantes que el apóstol Pablo nos enseña sobre el evangelio en el primer capítulo de su carta a los Romanos.

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Primero, el evangelio es un mensaje divino

Notemos que Pablo identifica al evangelio como de Dios. Esto quiere decir que el evangelio no fue inventado por ningún hombre. El evangelio no es idea de algún filósofo o de alguna persona de influencia, tampoco es una moda o una simple corriente de pensamiento. El evangelio es un mensaje que fue diseñado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Es por eso que Pablo dice que el evangelio anunciado por él no es según hombre, pues él no lo recibió ni lo aprendió de nadie, sino que es una revelación que recibió directamente de Jesucristo (Gá. 1:11–12).

Segundo, el evangelio es el centro de toda la Biblia

Los judíos del tiempo de Pablo le acusaron de predicar algo totalmente nuevo que no tenía que ver con la ley, o lo que conocemos como el Antiguo Testamento (Hch. 21.18), pero el problema no era el mensaje de Pablo, sino la ceguera espiritual de ellos. Desde Génesis 3:15, la victoria del Hijo sobre Satanás es anunciada por Dios mismo, lo cual muchos identifican como el primer evangelio. Más adelante vemos a Dios prometiendo bendecir a todas las familias de la tierra a través de la simiente de Abraham, lo cual Pablo identifica directamente como la buena nueva (evangelio) anunciada al patriarca (Gá. 3.8). Por supuesto, esto no quiere decir que en cada palabra o frase encontremos a Cristo o el evangelio, pero sí debemos estar conscientes de que el registro del Antiguo Testamento marca el camino inminente hacia Cristo. Debemos leer el Antiguo Testamento con los ojos puestos en Jesús, porque todo apunta a Él.

Tercero, el evangelio es un mensaje acerca de Jesucristo

El evangelio no es qué tan exitoso puedo ser, o cuánto bienestar puede darme Dios al cumplir sus mandamientos. Lastimosamente, eso es lo que la gran mayoría de iglesias en Latinoamérica están predicando como evangelio. El materialismo nos ha invadido, y ofrecemos todo, menos a Cristo. Pero el evangelio trata sobre Jesús, y principalmente tiene que ver con dos cosas: 1) la muerte de Cristo en nuestro lugar, y 2) su resurrección que asegura nuestra justificación (1 Cor. 15:3–4; Rom. 4:25). El evangelio es el mensaje de que podemos ser perdonados y aceptados por Dios únicamente con base en la obra de Cristo en nuestro lugar.

Cuarto, el evangelio es un mensaje poderoso para salvar a los que creen

Si hay un mensaje que puede producir un verdadero efecto en la vida de una persona, es el evangelio. Sólo el evangelio es calificado como el mismo poder de Dios para salvar a los pecadores. Las deudas canceladas no salvan, la sanidad del cuerpo no salva, la prosperidad material no salva, el espectáculo y las luces no salvan, las coreografías y los campamentos juveniles no salvan, los programas de rehabilitación no salvan; sólo el evangelio es poderoso para salvar. Si hacemos una comparación justa, el evangelio es incluso más poderoso que los mares y que el sol, ya que el evangelio es el mismo poder de Dios que da vida a los muertos.

Quinto, el evangelio es un mensaje acerca de la justicia de Dios otorgada al pecador por medio de la fe en Cristo

Todos estamos condenados a una eternidad de separación de Dios. Por nuestros medios es imposible que nos acerquemos a Él. Pero gloria a Dios que el pecador que se ha condenado a sí mismo a causa de su pecado puede tener acceso a la justicia que viene de Dios por medio de la fe en Cristo. Los que creemos en Cristo ya no somos vistos como criminales delante del Juez, sino como hijos delante del Padre lleno de amor. Sólo Dios puede declararnos justos, no en base a nuestras buenas obras, sino en base a lo que Cristo hizo en la cruz (2 Cor. 5:21).

Es maravilloso notar cómo la gracia de Dios es proclamada en el evangelio al declarar que Dios ha decidido enviar un mensaje de gracia a la humanidad, en el que se declara que Cristo murió y resucitó para salvarnos. Dios mismo ha tomado la iniciativa de salvarnos. Ese mensaje es el único por el cual somos salvos, pues en él se proclama que los criminales pecadores son declarados justos por la obra de Cristo en la cruz. Gloria a Dios por su maravilloso evangelio. Vivamos siempre a la luz de esa gran noticia, y no nos cansemos de aplicarla a cada aspecto de nuestra vida para ser transformados por ella.

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