Compartir el evangelio de manera fiel y sencilla

Hay por lo menos dos extremos que puedo identificar cuando se trata de compartir el evangelio. Primero, algunos nos afanamos por ser fieles, y podríamos pasar unas dos horas citando versículos bíblicos, y dando un viaje desde Génesis hasta Apocalipsis; todo ello sin que nuestro oyente siquiera entienda de qué estamos hablando. Segundo, muchos nos afanamos por mantenerlo “sencillo”; pero en nuestro afán, no explicamos de manera clara los componentes esenciales del evangelio, lo hacemos a medias, y por ende, no lo hacemos de manera fiel.

Por supuesto, hay otros que estamos fallando a nuestra responsabilidad de compartir el evangelio con las personas que Dios pone en nuestra vida; pero ello no es el tema de este corto escrito.

Cuando Jesús principia su ministerio, Marcos nos relata que vino predicando de manera muy sencilla, pero real. De hecho, su predicación era escandalosa ante los religiosos de su época, aunque sencilla. Su predicación básicamente puede resumirse en esto:

Arrepiéntanse y crean en el evangelio.

Mr. 1:15

Por supuesto, tal vez nuestro tiempo es diferente, pero nuestra responsabilidad de compartir las buenas nuevas, y de hacerlo fielmente, es la misma. Veamos de manera muy sencilla qué es cada una de las dos partes.

Arrepentirse: cambiar de mentalidad con respecto al pecado. No simplemente es un remordimiento o una amargura interior; tampoco es un esfuerzo humano simplemente. El arrepentimiento viene cuando el pecador entiende su perdición y necesidad de salvación. El arrepentimiento genuino nos lleva a ver nuestro pecado como Dios lo ve: sucio, totalmente ofensivo a Su pureza y santidad. Nuestro Dios odia el pecado, y se requiere de todas las personas que se vuelvan de sus pecados en arrepentimiento verdadero.

Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al SEÑOR, a nuestro Dios

Isaías 55:7a

Creer en el evangelio: con el anuncio de que estamos mal, viene la buena y gran noticia, la noticia de que el Padre ha provisto un Cordero perfecto que ha llevado nuestros pecados en la cruz, a fin de que nosotros podamos estar frente al Señor con libertad. Ésta es la noticia de que hay un camino para estar en paz con el Señor.

que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia.

55:7b

El pecador no es llamado sólo a tener consciencia del sacrificio de Cristo; el llamado a creer implica confianza absoluta en la muerte y resurrección de Jesús como la única vía por la cual podemos acercarnos a Dios. Creer es abandonarnos completa e incondicionalmente a la misericordia de Dios mostrada en la cruz, y dejar de confiar en lo que nosotros podríamos hacer para ganar la salvación.

Un gran predicador dijo: si sabes que eres un pecador, y sabes que Cristo murió por tus pecados, entonces eres lo suficientemente erudito para entrar al cielo. En otras palabras, no necesitamos ser eruditos en la Biblia para compartir las buenas nuevas de nuestro salvador. Ni siquiera para que nosotros mismos seamos salvos. Lo único que necesitamos es arrepentimiento y fe genuinos.

Usemos estos dos componentes al contarles sobre el evangelio a nuestros amigos.

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