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Las religiones humanas y el evangelio de la gracia

Las religiones humanas nos dicen lo que debemos hacer para acercarnos a Dios. El evangelio de la gracia nos dice lo que Cristo ya hizo para acercarnos a Dios. Las religiones humanas nos dan consejos sobre cómo ser salvos. El evangelio de la gracia nos da buenas noticias sobre cómo Dios nos salva por el sacrificio de su Hijo.

¿En qué ponemos nuestra confianza para acercarnos a Dios?

Si es en nuestras buenas obras, hemos olvidado el evangelio, igual que los Gálatas. Por esa razón, Pablo les escribe muy enojado, porque ellos han abandonado el evangelio de la gracia y quieren poner su confianza en las obras de la ley a fin de acercarse a Dios y crecer espiritualmente, lo cual es imposible (1:6; 3:1, 3; 5:1).

Por fe y para fe

En Romanos 1:17 Pablo dice que la justicia de Dios se obtiene por fe de principio a fin. De esta manera, podemos afirmar que todo lo que necesitamos para vivir en la vida cristiana es el evangelio de la gracia de Dios. Necesitamos tener en cuenta que el evangelio garantiza tanto nuestra justificación como nuestra santificación diaria (3:1–3).

De regreso a la gracia

Los gálatas han estado olvidando el evangelio, han intentado crecer espiritualmente o encontrar seguridad en lo que ellos pueden hacer para agradar a Dios. Y aunque es cierto que los creyentes tenemos la responsabilidad de agradar siempre a Dios, no debemos creer que esas obras nos dan justificación o ganan su favor y aceptación; más bien, necesitamos entender que todo lo bueno que hacemos y somos viene de Dios y es para su gloria (Ef. 2:10).

1. La autoridad de Pablo (1:1–3)

En estos tres versículos Pablo establece su autoridad, ya que muy probablemente los falsos maestros cuestionaban su autoridad como apóstol, y decían que él no debía predicar un mensaje de aceptación delante de Dios solo por la fe en el sacrificio de Cristo.

2. El mensaje de Pablo (1:4–5)

Desde el inicio de la carta, Pablo les enseña nuevamente el evangelio. En estos versículos se nos dan las buenas nuevas de que “Jesucristo se entregó a sí mismo para librarnos de la esclavitud y el poder del pecado.” Él, siendo perfecto e inocente, se entregó a sí mismo y cargó con todos nuestros pecados en la cruz. De esta manera, su justicia nos es dada a nosotros al poner nuestra confianza en él.

Regresemos a la gracia

Quizá hemos pecado, y eso nos hace perder el gozo. Quizá hemos confiado en nuestras propias obras y eso nos hace perder de vista a Cristo. Pero para todo caso, Pablo nos llama de regreso a la gracia. Lo único que debemos hacer es decir Amén. Esto significa que aceptamos y confiamos en que Dios entregó a su hijo para librarnos de la condenación y esclavitud del pecado. Volvamos a la gracia y nunca nos apartemos de ella, pues solo allí hay redención y santificación.

Me he mudado a diegoportillo.org

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