El Amor de Dios en Juan 3:16

Image for post
Image for post
Photo by Diana Vargas on Unsplash

La palabra “amor” forma parte de nuestro lenguaje diario, y quizá por eso su significado se ha visto afectado negativamente. La gran diferencia de opiniones sobre el amor que podemos encontrar demuestra que no comprendemos la naturaleza ni la profundidad del amor verdadero. Y esto es algo curioso: Todos hablamos de amor, pero muy pocos lo comprenden bien.

De hecho, el amor de Dios también es objeto de gran diferencia de opiniones. Por eso, nuestro propósito en esta oportunidad será comprender el amor de Dios a la luz de la Biblia.

Image for post
Image for post
Sígueme en mi nuevo blog: vidateocéntrica.com

Lo haremos a partir del versículo leído, dividiéndolo en cuatro partes: 1) La grandeza del amor de Dios, 2) La muestra del amor de Dios, 3) Los beneficiarios del amor de Dios, 4) Los beneficios del amor de Dios.

1. La grandeza del amor de Dios

La primera frase de este versículo nos habla de la grandeza del amor de Dios.

Lo primero que puede venir a nuestra mente al leer que Dios amó al mundo es que Él tiene un amor tan grande que alcanza para cada una de las personas que habitan en el mundo.

Y aunque sabemos que Dios hace salir el sol y derrama su lluvia sobre todas las personas sin importar si son buenas o malas, ese no es el sentido en que debemos entender este texto. Aquí estamos hablando de la grandeza del amor de Dios con respecto a nuestra condición de pecado.

Quizá no lo veamos así, pero si tan solo pensamos en todas las cosas buenas que caracterizan a Dios y todas las cosas malas que nos caracterizan a nosotros, nos daremos cuenta de ello.

El autor Don Carson lo expresa de la siguiente manera en sus notas de la NIV Zondervan Study Bible:

En otras palabras, la grandeza del amor de Dios no habla del número de personas que se benefician con su amor, sino de la naturaleza sacrificial del hecho que un Dios perfecto y santo ame a un mundo de personas rebeldes y pecadoras.

La Biblia habla de Dios como un ser perfecto e incomparable en quien no hay ninguna clase de mal:

Cuando el texto dice que Dios es santo, significa que Dios es un Ser totalmente diferente de su creación en cuanto a su naturaleza y en cuanto a su moralidad. Él es perfecto y nunca tiene malas intenciones ni hace nada indebido.

Por el contrario, cuando se hace referencia a los seres humanos, la historia es totalmente diferente. La Biblia nos describe como pecadores por naturaleza, personas que no buscan hacer el bien:

Ante esta afirmación, podríamos pensar que Dios es el culpable de todo este mal. Pero la Biblia tiene la respuesta a esto, y dice que nosotros somos los culpables de todo por abandonar el propósito de Dios para nuestra existencia:

¿Podremos entonces decir que el mal del mundo es culpa de Dios? Por supuesto que no. Todo se debe a que somos rebeldes.

Entonces, la gran noticia es que el amor de Dios es tan grande que siendo él tan santo y perfecto, decidió amar a seres tan pecadores como nosotros. En eso consiste la grandeza del amor de Dios y por eso es incomparable.

Nosotros amamos a otros cuando estos hacen lo mismo por nosotros; pero Dios nos ha amado a pesar de que no le amamos, sino al contrario, demostramos que le odiamos con nuestra forma de vivir.

2. La muestra del amor de Dios

El amor no es simplemente una emoción; no es sólo un sentimiento bonito que experimentamos durante algún tiempo.

En palabras sencillas, el amor es un acto de la voluntad. Lo aprendí del Lic. Marvin Argumedo, mi profesor del seminario. Esto significa que el verdadero amor se demuestra con acciones.

Es por eso que el más sublime amor es el amor de Dios. Este amor no se quedó en la categoría de sentimientos simplemente, sino que se demostró en el acto de dar a su Hijo para salvarnos.

Hemos considerado a Dios como santo y perfecto y hemos visto que los seres humanos somos pecadores y malvados. Ahora debemos considerar a Jesús, el Hijo de Dios.

La Biblia dice que Jesús es Dios. Él mismo lo afirmó con las siguientes palabras:

Cuando dijo esas palabras, estaba hablando de que él era Dios. Jesús no simplemente es un hombre bueno; Él es Dios. Y este Dios, por amor a los pecadores, decidió humillarse y tomar nuestra condición; él se hizo hombre:

Sin embargo, hubo una diferencia entre Jesús el hombre y el resto de todos los seres humanos. Hemos afirmado que no hay ningún hombre que haga el bien y nunca peque. Pero Jesús no entra en esta categoría; él es el único hombre perfecto que ha existido:

Aquí está la clave. Aquí podemos entender cómo Jesús es la muestra del amor de Dios.

Pensemos en esto: Jesús era inocente, y murió en lugar de nosotros, los culpables delante de Dios por nuestros pecados.

¿Te das cuenta de la grandeza del amor de Dios?

Primero, te amó a pesar de no ser para nada compatible con él, pues él es santo y tú eres un pecador. Segundo, dio a su Hijo inocente para que recibiera el castigo que te correspondía.

Eso es verdadero amor, un amor sacrificial.

3. Los beneficiarios del amor de Dios

Tal vez no lo pensaste nunca así, tal vez has ido durante años a una iglesia creyendo lo contrario, pero el amor de Dios es un amor condicional. Hay una condición clara que debes cumplir para beneficiarte del amor de Dios expresado en este versículo.

La condición para disfrutar del amor de Dios es creer en su Hijo. Aquí aparece un concepto central en la Biblia: la fe.

Cuando hablamos de fe en este contexto, estamos hablando de confianza. Para recibir el amor de Dios, debemos confiar en que nada podemos hacer para salvarnos por nuestros propios esfuerzos, pues somos pecadores y no podemos agradar a Dios.

Pero su Hijo murió y su sacrificio es suficiente y real para salvarnos del castigo de Dios. No debemos olvidar que lo que merecemos por causa de nuestros pecados es la condenación.

El versículo dice que el mundo se va a perder, pero que aquellos que creen en Jesús no se perderán, sino que tendrán vida eterna.

Entonces, para beneficiarnos del amor de Dios y tener vida eterna, necesitamos poner nuestra confianza completa en el sacrificio de Jesús. Debemos reconocerle como Dios, como Salvador y como Señor de nuestra vida.

El amor y la aprobación de Dios no se gana con las cosas buenas que hagamos. Aún si intentaras cumplir los mandamientos, no podrías ser justificado.

Sólo cuando pongas tu confianza en que Jesús, siendo el perfecto Hijo de Dios, murió para salvarte y que sólo ese sacrificio es suficiente para darte salvación, podrás recibir el amor de Dios adecuadamente.

4. Los beneficios del amor de Dios

Hay dos cosas que suceden cuando recibimos el amor de Dios por la fe en su Hijo Jesucristo.

Lo primero que sucede cuando recibimos el amor de Dios es que no somos condenados.

Ya hemos dicho que por causa de nuestros pecados merecemos condenación eterna. Esto significa que Dios tendría que necesariamente castigarnos por nuestros pecados.

Pero aquí podemos ver algo sorprendente del amor de Dios: Él ya castigó todos nuestros pecados al hacer morir a su Hijo inocente en la cruz. Por esta razón es que no seremos condenados, porque alguien más ya pagó toda nuestra deuda delante de Dios.

La segunda cosa que sucede cuando recibimos el amor de Dios por la fe en su Hijo Jesucristo es que somos premiados con la vida eterna.

Esta vida eterna se refiere tanto a una vida sin fin, como a una vida cerca de Dios, disfrutando de su amor eternamente.

Además, cuando decimos que recibimos el premio de la vida eterna no estamos hablando de algo que hemos ganado. Lo que recibimos es lo que Jesús ganó con su obediencia al Padre.

Eso es muy importante porque debemos comprender que lo que sucedió en la cruz es un intercambio: el perfecto Hijo de Dios recibió tu castigo para que tú, siendo un pecador, recibas su premio de obediencia. Por eso Jesús es la manifestación más grande del amor de Dios.

Conclusión

¿Qué piensas hacer luego de comprender el amor de Dios a la luz de la Biblia? ¿Seguirás viviendo en rebeldía sin correr hacia la cruz a pedir perdón y recibir el amor de Dios por la fe?

La Biblia dice claramente que si no crees en Jesús, eres una persona muerta en vida, una persona que no es objeto del amor de Dios, sino de su ira (Efesios 2:3). Por tanto, te invitamos a reconocer que por ti mismo eres incapaz de salvarte y confiar completamente en el sacrificio de Jesús.

Así recibirás el perdón y el amor de Dios, no serás condenado, y vivirás para siempre en su presencia.

Image for post
Image for post
Sígueme en mi nuevo blog: vidateocéntrica.com

Written by

Me he mudado a vidateocentrica.com

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store