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Photo by Natalie Collins on Unsplash

Aquí estoy, descalzo, con mis pies sobre el piso frío. Acabo de estar haciendo limpieza en mi cuarto, y mientras lo hacía, este pensamiento me abrumó y me impulso a escribir: “¡Qué poco leemos la Biblia de manera devocional!”

Tal vez no lo has pensado, pero yo creo que el Señor está trabajando en nuestros países latinoamericanos. Cada vez más pastores están dándose cuenta de que es necesario que nos reformemos, algo que sencillamente significa volvernos a la suficiencia de las Escrituras.

Cada vez más jóvenes lucen cansados de los mensajes que los animan a seguir sus sueños o a pactar con Dios a cambio de tener un futuro de seguridad económica, salud física y ministerios que impacten el mundo, y se están pronunciando ante la predicación descuidada de sus líderes. Cada vez más personas en iglesias locales están entrando en programas de preparación teológica formal ─yo soy uno de ellos.

Sé que a algunos no parece así, pero cada vez más creyentes están leyendo a los grandes gigantes del pasado como Lutero, Calvino, Wesley, Edwards, etc. Y cada vez más estamos prestando atención a las voces que Dios ha levantado en el presente, entre las cuales podemos mencionar a R.C. Sproul, John MacArthur, Miguel Núñez, Sugel Michelen, etc.

Muchos nos quedamos boquiabiertos al leer las complejas líneas de Louis Berkhof en su Introducción a la Teología Sistemática. Estos y muchos más ejemplos se pueden mencionar de cómo Dios está haciendo que la iglesia en Latinoamérica se vuelva a la verdad, a la fe que fue dada una vez por todas a los santos (Judas 1:3)

Por supuesto, esto debe llenarnos de mucha alegría y expectación, pero también puedo ver una tendencia preocupante de descuidar la lectura devocional de la Biblia. Muchos líderes y pastores, especialmente los jóvenes, están leyendo sus Biblias con el simple objetivo de encontrar material para su próximo sermón o para su próxima serie de estudios en casa.

Muchos comunicadores y escritores de blogs están leyendo la Biblia sencillamente para sacar versículos bíblicos que serán adornados con un cuidadoso diseño gráfico, o para encontrar material para su próximo artículo que, esperan ellos, impactará la vida de muchas personas o será citado por algún predicador en sus sermones.

Muchos creyentes están leyendo la Biblia para tener temas de discusión en los grupos de estudio teológico, y muchos estudiantes de teología ─entre ellos yo─ estamos leyendo la Biblia a la luz de una perspectiva teológica o para desbloquear los misterios detrás de un pasaje. Y esto es sencillamente lamentable.

Tal parece que nadie está siguiendo un plan de lectura bíblica de manera consistente. Creo que casi nadie se sienta en su lugar cómodo en la casa, ora pidiendo que el Espíritu Santo le dé entendimiento y protección del error, abre su Biblia, y lee un pasaje como algo devocional.

Claro, no estoy abogando aquí por la experiencia cristiana como la fuente de nuestra teología, todo lo contrario. Pero esta tendencia debería preocuparnos porque, si bien es cierto que el Salmo 119 dice que “La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo” (v. 130), también es cierto que el salmista escribe: “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.” (v. 11).

Y esto último sólo puede lograrse principalmente mediante la lectura devocional, leyendo la Biblia y entendiéndola como el principal medio de gracia que Dios usa para conformarnos a la imagen de su Hijo.

No leas la Biblia sólo para encontrar material, sino para encontrar a Dios. Sólo léela.

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Me he mudado a vidateocentrica.com

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