¿Soy Realmente Cristiano?

Image for post
Image for post
Photo by Elijah Hiett on Unsplash

Todos estamos de acuerdo en que ir al doctor de vez en cuando para examinar la salud de nuestro cuerpo es importante; queremos conocer nuestro estado físico antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, no hacemos el mismo énfasis en ello respecto a lo espiritual.

La Biblia nos llama a examinarnos a nosotros mismos para ver si somos verdaderamente cristianos:

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (1 Corintios 13:5)

Un día podría ser demasiado tarde y encontrarnos con las aterradoras palabras de Cristo:

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (Mateo 7:21–23)

Nuestro destino eterno está en juego cuando hablamos de ser o no verdaderamente creyentes. No estamos decidiendo si nos ponemos la camisa verde o la amarilla; tampoco estamos decidiendo qué casa compramos. Ambas cosas son irrelevantes frente a nuestro destino eterno.

LA SALVACIÓN: SÓLO EN CRISTO, SÓLO POR GRACIA, SÓLO MEDIANTE LA FE

Ahora bien, hay dos cosas que debemos creer y defender sobre la salvación:

1. La salvación está sólo en Cristo

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. (Hechos 4:12)

El único mérito y sacrificio que el Padre acepta para que seamos salvos es el de Cristo. Sólo Él pudo satisfacer las demandas de la ley de Dios y pagar nuestros pecados en la cruz.

2. La salvación es sólo por gracia y mediante la fe

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8–9)

No hay ni habrá nunca en nosotros algo que pueda convencer a Dios de salvarnos. Él nos salva sólo por su gracia inmerecida. Lo único que nos hace acreedores de esa salvación es la plena y total confianza en el sacrificio perfecto de Cristo como el único medio para la salvación.

LA SALVACIÓN: SÓLO POR FE, NO POR UNA FE SOLA

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:10)

Aunque las buenas obras no ganan nuestra salvación, sí son evidencia de nuestra salvación. Esto significa que la persona que verdaderamente ha sido salvada por Dios caminará en santidad.

¿CÓMO PUEDO SABER SI SOY CREYENTE?

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. (1 Juan 5:13)

Por eso, haremos bien en prestar atención a los varios pasajes que Juan nos brinda sobre las marcas de los verdaderos creyentes, y examinar nuestra vida a la luz de ellos.

Los verdaderos creyentes no viven en el pecado, sino que buscan la santidad

Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:6–7)

Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. (1 Juan 3:9)

Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. (1 Juan 5:18)

Los verdaderos creyentes obedecen los mandamientos del Señor

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3–6)

Los verdaderos creyentes no aman al mundo, sino al Señor

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15–17)

Los verdaderos creyentes no son egoístas, sino amorosos y generosos

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. (1 Juan 2:9–10)

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. (1 Juan 3:14–15)

Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. (1 Juan 3:17–18)

Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. (1 Juan 4:7–8)

Si eres verdaderamente cristiano, estas marcas serán una realidad progresiva en tu vida. Eso significa que con el paso del tiempo caminarás hacia la santidad. Pero si ha pasado algún buen tiempo y no has identificado ninguna de estas marcas, es muy probable que no seas creyente.

¿QUÉ HAGO SI AL EXAMINARME DESCUBRO QUE NO SOY UN CREYENTE VERDADERO?

· Pon tu fe plena en Cristo como tu Señor y Salvador: Cree que su sacrificio perfecto es el único medio para tu salvación y reconoce que él es el Señor de tu vida.

· Pide al Señor que te ayude a dejar el pecado: En tus fuerzas no podrás dejar el pecado, sólo el Espíritu Santo te guiará hacia la santidad.

¿QUÉ HAGO SI SOY CREYENTE PERO HE PECADO?

· Recuerda que Cristo es tu Señor y Salvador: Recuerda que su sacrificio perfecto es el único medio para tu salvación y reconoce que él es el Señor de tu vida, por lo cual merece toda tu adoración y obediencia.

· Pide al Señor que te ayude a dejar el pecado: En tus fuerzas no podrás dejar el pecado, sólo el Espíritu Santo te guiará hacia la santidad. Por tanto, corre a su ayuda.

Gloria a Cristo por ser nuestro Señor y Salvador.

Written by

Me he mudado a vidateocentrica.com

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store